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VIDA SANA

El surf como terapia física y mental

Los hábitos de vida han cambiado durante las últimas décadas como probablemente no lo habían hecho desde muchos años atrás.

El cuidado físico y mental de uno mismo se ha impuesto como una de las prioridades en las sociedades occidentales, y cada vez son más los que deciden optar por una dieta sana, costumbres saludables y una buena dosis de ejercicio físico.

Salir a correr, montar en bici, nadar, acudir a un gimnasio o practicar un deporte de equipo son, probablemente, las opciones más recurridas por los españoles a la hora de centrarse en una actividad física, pero no son las únicas ni tienen porque ser las más indicadas.

Fuera de este grupo se encuentra una de las actividades que probablemente más beneficios reporte tanto a nivel físico como mental: el surf.

El deporte de la tabla es, sin duda alguna y de forma comprobada, uno de los deportes más beneficiosos para el ser humano, al juntar una buena cantidad de ejercicio aeróbico, fuerza y relajación mental.

Porque, para empezar, y por muy fácil que pueda parecer a primera vista, surfear es un deporte que requiere de un gran fondo físico. Una o dos horas remando encima de una tabla suponen un esfuerzo tremendo por parte del surfista y ayudan a fortalecer toda la parte superior del tronco (hombros, pecho, cuello, espalda) así como el corazón y la respiración.

Y es que luchar contra la fuerza del mar no es fácil en absoluto y requiere de una preparación extraordinaria para poder coger olas y regresar al punto de partida tras una serie.

Pero es que además, el surf también cuenta con una parte mental  a veces menospreciada por los que buscan un deporte para practicar en su tiempo libre. El surf también tiene un poco de disciplina extradeportiva y es que es su contacto con la naturaleza en general pero con el mar en particular lo convierte en algo más que un deporte.

Estar sentado en una tabla en medio del mar, rodeado de nada más que agua, es una sensación inexplicable y que deja una sensación de sosiego igualable por muy pocas disciplinas deportivas.

Tan solo es necesario ir a ciertos lugares del norte de la Península y ver a un ejecutivo saliendo a toda velocidad de su trabajo para coger su tabla o a un grupo de adultos aprendiendo a surfear en una escuela de surf para ver que el surf engancha, y mucho.

La unión del surf entre deporte y naturaleza es, desde luego, única a la hora tanto de ejercitar el cuerpo como de liberar la mente de todo el estrés o la carga de trabajo de cada día.

Como sobre todo ocurre en las grandes ciudades, salir del trabajo para entrar a un gimnasio cerrado no tiene tanto de desconectar como ir hasta el mar y zambullirte en las muchas o pocas olas que pueda haber.

Algo que, al fin y al cabo, no importa tanto. Lo importante es remar un poco, sentirse libre, aunque solo sea por unas horas al día.

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