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VIDA SANA

Entrenador personal LGTB+: todas las razones por las que puedes necesitar un preparador que te entienda, como Fabri Orlandi

Fabri Orlandi se dedica a una tendencia en alza: es entrenador personal LGTB+. No solo te ayuda a poner tu cuerpo en forma; también entiende tus experiencias difíciles con el deporte.

¿Qué nos puede aportar un entrenador personal LGTB+ que no aporte uno que no pertenezca al colectivo? Sabemos que es la pregunta que te estás haciendo ahora mismo, y la respuesta te va a convencer. No es la primera vez que hablamos en GQ de la realidad de las personas que, tras sufrir bullying en su infancia, en especial en las clases de educación física, muestran de adultos una relación problemática con el deporte, porque sienten que no lo están haciendo bien, que los demás les juzgan, o porque recuerdan momentos dolorosos en entornos tóxicos.

Y no es algo que digamos nosotros: lo expresan así diferentes estudios científicos de los últimos años, y está avalado por la opinión de expertos en psicología afirmativa, como Gabriel J. Martín, habitual de estas páginas.

A eso hay que añadirle ciertos imaginarios y estereotipos, como la presión que sufren muchos hombres gais (también les sucede a los heterosexuales) a la hora de trabajar su cuerpo, para amoldarse al canon de belleza aprobado y para poner parche a algunas inseguridades.

Hoy hablamos con alguien que sabe mucho de todo esto, Fabri Orlandi, nacido en Italia pero que reside en Madrid desde hace muchos años, y que es un pionero en el entrenamiento personal LGTB+ (puedes comprobar su trabajo en Instagram y YouTube), creador además de una comunidad de fitness formada por personas también LGTB+, que se motivan unas a otras para conseguir sus objetivos. Y lo sabe porque lo ha vivido.

El colectivo LGTB+ y su relación con el deporte

Siendo gay y habiendo vivido lo que gran parte de la población LGTB+ experimenta en cuanto a acoso y bullying, tengo una sensibilidad diferente a la hora de entender qué se plantea alguien del colectivo cuando acude a un entrenador personal. Tal vez simplemente alguien con quien tengamos vivencias en común, que nos ayude a interesarnos por el deporte, y que no haga ciertos comentarios de broma que nos resultan hirientes por lo que llevamos detrás”, explica.

“Hemos crecido con pensamientos como que el deporte no es para nosotros, y a la hora de ponernos en forma y de acudir a un entrenador personal, mi experiencia me dice que es mejor recurrir a alguien LGTB+ que haya vivido lo mismo, que nos ayude a entender las causas de por qué no hemos empezado a hacer ejercicio antes, y que nos guíe, sin juzgarnos, para alcanzar nuestros objetivos. Es fundamental tener un espacio libre de prejuicios donde todo el mundo sea aceptado tal y como es, ya sea alguien que nunca ha hecho deporte como quien ha estado parado mucho tiempo”.

Las experiencias a las que se refiere Fabri son conocidas por todos nosotros, desde las burlas cuando un ejercicio no se nos daba bien al acoso por nuestra pluma. “Muchas personas LGTB+ que entrenan conmigo me han contado que sentían vergüenza en el vestuario, porque los chicos les decían cosas como que no les mirara. Cuando era pequeño, a mí tampoco me gustaba el deporte. En Italia, la hora de educación física también se dedicaba al fútbol, y me hubiera gustado encontrar algo que me gustase a mí, algo más individual en lugar de  los deportes de equipo donde sufría bullying. Los profesores tampoco hacían nada para evitar que pasasen esas cosas”.

Los gimnasios ya no son espacios tóxicos

Años más tarde, alrededor de los 18, Orlandi se interesó por el fitness. Spoiler: salió mal. “Empecé yo solo, con vídeos de YouTube, pensando que con cuatro rutinas de internet me pondría en forma, pero cuando iba al gimnasio, era una pesadilla, porque los programas que había descargado no eran para mí, no sabía usar las máquinas, y pensaba que todo el mundo me miraba, aunque no fuera así”, recuerda Fabri. “Al llegar a España, decidí contratar un entrenador personal, y me hizo entender que no tenía que buscar un cuerpo de revista, sino más seguridad en mí mismo. Ahora el deporte es una pieza fundamental en mi vida. Me ha ayudado a derribar esos miedos que tenía desde pequeño”.

Ahora vamos a lo que más te interesa. ¿Cuál es el método de trabajo de Fabri? ¿Qué aporta al de un entrenador personal al uso? “Mi labor consiste en crear una comunidad alrededor del deporte donde la gente se conoce y, por el hecho de pertenecer a un colectivo con intereses sanos y enfocados en el fitness, se motivan los unos a los otros cuando alguien quiere abandonar”, explica. “Pero también es individual. Tengo una charla con cada uno de ellos, se hacen medidas y fotos para empezar el entrenamiento, y a partir de ahí se hace un programa personal que tiene en cuenta sus experiencias y su entorno. Si no les gusta el gimnasio, se adapta para hacer en un parque o en casa”.

Esto último nos parece importantísimo. Uno de los factores que generan recelo entre las personas LGTB+ a la hora de hacer deporte es que asocian los gimnasios a sus recuerdos de masculinidad y competitividad tóxica. “Mucha gente piensa eso, pero hoy el gimnasio es un espacio libre de prejuicios, más que nunca. Siempre hay un imbécil que te lo hace creer, pero es un mito. Quizá era así en los gimnasios de barrio de hace años, pero ahora hay cadenas accesibles a todo el mundo donde cada uno va a su rollo”, tranquiliza Fabri. “Pero insisto, el trabajo que yo hago se puede adaptar para realizar en casa, en un parque o en gimnasios comunitarios de vecinos”.

Trabajar el cuerpo para trabajar la mente

La contribución de un entrenador personal LGTB+ como Orlandi no solo es física, como vemos, sino también emocional. ¿Cómo guía a su comunidad para que se centren en el autoestima más que en el canon de belleza? “Siempre hago entender a mis clientes que tenemos que trabajar para estar sanos, y que el cuerpo viene en una segunda etapa. Y tampoco tenemos que matarnos en el gimnasio. Está demostrado que con media hora al día tres o cuatro veces por semana es más que suficiente para obtener los resultados que buscamos”, reconoce Fabri. “También digo siempre que no se crean nada de lo que se ve en Instagram. Hay mucho Photoshop detrás”.

Para terminar, ¿qué recomendaría Fabri a alguien que quiere empezar a hacer deporte pero sufre todos esos recelos que mencionábamos antes? “Es fundamental tener un entrenador personal, porque si no sabes cómo hacer las cosas, puedes lesionarte o tirarte meses en el gimnasio sin obtener resultado, porque no conoces qué es bueno para tu cuerpo y tus objetivos. Me habría encantado haber empezado a los 20 años con un entrenador personal, y que me hubiera ayudado a entrar en contacto con otras personas. Además, ahora son más económicos de lo que pensamos”.

Y por si quieres saber más sobre el trabajo de Orlandi, en su Instagram y YouTube encontrarás recursos gratuitos e ideas de preparación adaptadas a cualquiera que luego puedes complementar con programas más personalizados, entrenamientos online en directo, asesoramiento individual con revisiones mensuales, clases presenciales y grupales de crossfit en Madrid. Y cuando la normalidad lo permita, retiros de varios días con diferentes disciplinas y talleres especializados.