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Homosexualidad en el fútbol: por qué ser un futbolista gay sigue siendo sinónimo de muerte profesional en 2021

Madrid. Estadio de Vallecas. Segundo tiempo del Rayo Vallecano  Valencia de la jornada 23 de la temporada 2002/2003. Los locales pierden por 0 a 4. Son decimonovenos en la clasificación. Por contra, los visitantes van terceros en la tabla, y su guardameta, Santiago Cañizares, es el segundo portero menos goleado de ese año. Le cantan desde la grada: “Sal del armario, Cañete, sal del armario…”.

Pero Cañizares no iba a ser el único. Él sólo vestía de amarillo, se había teñido el pelo de rubio y llevaba las medias hasta las rodillas. A lo largo de la historia del fútbol español no pocos han sido los futbolistas que han tenido que oír las mismas palabras o similares: Iván Helguera, GutiCristiano RonaldoPep GuardiolaGerard Piqué, Míchel… En el número 4 de Interviú (10-16 de junio de 1976), el barcelonista Migueli [Miguel Bernardo Bianquetti] posó desnudo en sus páginas interiores. No fue sancionado por el club, pero sobre él recayeron sospechas a propósito de su orientación sexual.

Tampoco sería el Estadio de Vallecas un caso aislado. En El Sadar (Osasuna), Ramón Sánchez Pizjuán (Sevilla), Vicente Calderón (Atlético de Madrid), el entonces llamado Power 8 Stadium (Espanyol), Nou Camp (Barcelona) o en el Santiago Bernabéu (Real Madrid) se estaban repitiendo y se iban a repetir hechos muy similares.

Homosexualidad en el fútbol: 335 denuncias que demuestran la intolerancia en el deporte rey

En una entrevista reciente en la cadena de radio RAC-1, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, aseguró que su organización había denunciado no menos de 15 veces los gritos racistas u homófobos. Sin embargo, y hasta el día de hoy, todavía no se ha clausurado ningún estadio –parcial o totalmente– de primera o de segunda división por ello.

“Esto me parece inconcebible”, expresa a GQ Juan Antonio Alcalá, periodista de la Cadena COPE. “Crecí en la redacción de deportes de la Cadena SER, haciendo partidos de fútbol todos los días para Carrusel Deportivo con los famosos gritos de ‘Guti, Guti maricón…’ o ‘Míchel, Míchel maricón…’. Cuando vas todos los días a un campo de fútbol y estás ahí abajo con el micrófono para entrevistar a los jugadores y de repente, por lo que sea, escuchas a cien mil personas desaforadas gritándole ‘maricón’ a un futbolista en su lugar de trabajo, que es un estadio de fútbol, el efecto es terrible“.

LaLiga ha querido transmitir a este medio que desde la temporada 2014/2015 (coincidiendo con la llegada de Javier Tebas a la presidencia) hasta la temporada 2019/2020, su departamento de Integridad y Seguridad ha presentado 335 denuncias al Comité de Competición de la RFEF y ante la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el Deporte, que son los órganos competentes para sancionar, “no nosotros”, afirman.

La Real Federación Española de Fútbol, por su parte, ha expresado también a GQ que ellos tampoco tienen potestad para cerrar un campo: “Aunque formamos parte de la Comisión Antiviolencia, el organismo que controla esta parte es el Consejo Superior de Deportes. La federación no tiene la potestad de decidir si se cierra un campo o no”.

En enero de 2019, el presidente de la federación, Luis Rubiales, anunció la creación del Comité de Responsabilidad Social Corporativa, encargado de desarrollar “iniciativas en beneficio de los aficionados del fútbol y de la sociedad en general”, cuyos retos prioritarios eran “fomentar la transparencia y el buen gobierno corporativo, promover estrategias de igualdad y no discriminación, y apostar por una sociedad inclusiva e integradora a través del deporte”. Un mes después, Rubiales adelantó en los Desayunos Deportivos de Europa Press la inclusión de una “plataforma interdisciplinar” dentro del departamento de Responsabilidad Social Corporativa para acabar con la discriminación y la homofobia: “Tenemos mucho más que hacer, pero estamos obcecados con acabar con la discriminación y la homofobia”, contaba el presidente de la federación.

El 13 de enero de 2015, la Comisión Directiva del Consejo Superior de Deportes aprobó una nueva normativa de la Federación Española de Fútbol “para prevenir y sancionar la violencia en el fútbol” que planteaba el cierre parcial de los estadios. Hasta hoy, incluso contando altercados e incidentes pasados, el único partido que se ha suspendido en la Liga española por insultos procedentes de la grada ha sido el Rayo Vallecano – Albacete de la temporada 2019/2020, cuando el colegiado José Luis López Toca paró el encuentro antes de finalizar el primer tiempo por los gritos hacia Roman Zozulya (“¡¡Zozulya, puto nazi!!”).

El Comité de Competición de la Federación decretó que el partido concluiría a puerta cerrada y el cierre parcial del Estadio de Vallecas. Pero ¿por qué no se ha cerrado todavía ningún campo por insultos homófobos si han sido denunciados por LaLiga? “En algún caso, como ocurrió con los insultos racistas a Iñaki Williams en el RCDE Stadium, llegamos incluso a interponer una denuncia penal, convirtiéndonos en la única liga en el mundo que ha hecho una denuncia penal por este tipo de insultos, que nosotros consideramos violencia. Hacemos todo lo que podemos dentro de nuestras competencias“, dicen en el organismo.

Durante el encuentro entre Atlético de Madrid y Real Madrid de la jornada 12, perteneciente a la temporada 2016/2017, Koke llamó “maricón” a Cristiano Ronaldo, y éste respondió: “Seré maricón, pero lleno de pasta, cabrón”. La asociación Arcópoli había señalado en varias ocasiones el “acoso homófobo” que sufría Cristiano Ronaldo “ante la impunidad de los responsables de los estadios” y que viola la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

“Con este tipo de denuncias, como con otras, desde LaLiga actuamos de oficio, tanto si ha sido algo que sale de un jugador como de un aficionado. Para nosotros lo importante es realizar esa denuncia formal, para que la RFEF lleve a cabo las sanciones que estime oportunas”, recalcan en LaLiga.

Según fuentes federativas, todo empieza por el árbitro, que tiene la potestad, en un momento dado, de parar el partido y reflejarlo en el acta de acuerdo al Protocolo de actuaciones contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el fútbol, fechado en Madrid el 18 de marzo de 2005, que dice así: “Cuando los árbitros consideren que las ofensas o conductas racistas, xenófobas o intolerantes revistan suma gravedad, y antes de adoptar la decisión de suspender el partido, agotarán las vías dirigidas a lograr que prosiga su celebración. En este sentido, consultarán sobre la conveniencia de adoptar semejante decisión a los capitanes de ambos equipos y a los mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad desplegadas y ordenarán al organizador que difunda –a través de la megafonía y de los sistemas audiovisuales del estadio– la posibilidad de acordar la suspensión en caso de que prosiguieran los incidentes en cuestión”.

Desde la federación remarcan que aunque el colegiado refleje en el acta estos insultos o ataques, no tienen tampoco poder de sanción en ese aspecto: “El protocolo habla del árbitro, pero en cada estadio hay un delegado de LaLiga (Director de Partido), que es la organizadora, y un informador, también delegado, de la federación. Ellos tienen 72 horas para hacer un informe después de cada partido. En muchos casos, esos delegados que están en la grada tienen más capacidad de ver una pancarta o de oír unos gritos que el árbitro, que está en la vorágine del partido”.

Después de los pasos pertinentes, es la Comisión Antiviolencia del Consejo Superior de Deportes la que decide qué hacer finalmente, si cerrar o no el estadio. “Lo primero es que se refleje en el acta del árbitro o en el informe posterior de los delegados, aunque el CSD puede actuar de oficio”, matizan desde la federación, incidiendo en que, después de todo, quien recibe insultos por parte de las dos aficiones, más que el jugador, también es el propio árbitro.

Homosexualidad en el fútbol: El efecto Fashanu

En la actualidad, no hay futbolistas de la primera o segunda división española que se hayan declarado homosexuales en público. Uno de los posibles motivos es el expuesto por Toni Kroos en la edición alemana de GQ: “Mi sentido común, por supuesto, me dice que todos deberían ser libres de vivirla [su sexualidad] en el siglo XXI, pero no sé si aconsejaría a un futbolista salir del armario. A veces se lanzan insultos en el campo, y dadas las emociones de los fanáticos en el estadio, no se puede garantizar que eso no devalúe el ánimo del jugador. […] Esto no debería suceder, y el futbolista tendría mucho apoyo de su entorno, pero tienes que decidir personalmente si para ti va a suponer una ventaja o una desventaja en el campo. No creo que hoy sea una ventaja”.

Oliver Kahn, directamente, aconsejaba a los futbolistas gays no salir del armario”, igual que Damiano Tommasi. Otros futbolistas europeos, como Thierry Henry o Frank Lampard, pedían respeto. Justin Fashanu, delantero del Norwich City y del Nottingham Forest, fue encontrado ahorcado en un garaje de Shoreditch, al norte de Londres, el 2 de mayo de 1998.

“VIVIR ASÍ TODOS LOS DÍAS ES UNA ABSOLUTA PESADILLA Y ESTÁ AFECTANDO CADA VEZ MÁS A MI SALUD MENTAL”, ESCRIBIÓ DE FORMA ANÓNIMA UNA SUPERESTRELLA DE LA PREMIER A LA FUNDACIÓN JUSTIN FASHANU

El jugador, que había regresado de Estados Unidos después de haber sido acusado (sin pruebas) de acoso sexual, no pudo soportar más la presión. Dejó escrito en una nota: “No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y familia”. Fashanu fue el primer jugador profesional de Reino Unido en declarar su homosexualidad ante los medios. Lo hizo en The Sun, el 22 de octubre de 1990: “£1m Football Star: I am gay“, rezaba el titular.

30 años después de la confesión de Fashanu, Thomas Beattie se convirtió en el segundo futbolista profesional inglés en hacer lo mismo. Aunque a diferencia de Fashanu, Beattie lo hizo público una vez retirado, el 23 de junio de 2020, en una entrevista concedida a ESPN. “No pensé en salir del armario mientras jugaba, porque todavía estaba luchando para aceptar el hecho de que era gay. Tampoco tenía ningún modelo a seguir en el que pudiera mirarme”, confiesa en la actualidad el ex centrocampista del Hull City a GQ. “Usé el fútbol como escudo para protegerme de tener que aceptarlo, pero sé que estaba frenando mi desarrollo como persona y como jugador. La felicidad conduce al éxito y creo que hubiera sido más satisfactorio haber estado más contento con lo que era mientras jugaba. Pero no me arrepiento, simplemente no estaba listo para aceptarme por completo”.

Beattie se retiró en 2015 en el Warriors FC de Singapur. Con este equipo llegó a disputar la Liga de Campeones de la AFC, pero ni ganar en Myanmar le sirvió para sentirse mejor. “La sensación era de soledad. Sentía que me faltaba algo. La sensación eufórica de jugar frente a miles de personas y ganar no era suficiente. A veces tenía ganas de compartirlo con algunos de mis compañeros más cercanos, pero no me atrevía“, recuerda el jugador inglés.

Su historia es parecida a la del norteamericano Robbie Rogers, que antes de colgar las botas en el LA Galaxy militó en el Columbus Crew y en el Leeds United. Fue a través de su blog personal, el 15 de febrero de 2013, como Rogers contó que era homosexual. En 2008, tras la conquista de la MLS Cup con Columbus Crew, el jugador se ausentó de la celebración para irse a llorar al hotel: “Me fui tras tomar algo, a sentarme solo en mi habitación, pensando: ‘vale, soy gay, pero no puedo salir del armario; amo muchísimo el fútbol’“.

En una entrevista por correo electrónico, Rogers relata a GQ su experiencia: “Es imposible disfrutar plenamente de tus éxitos si vives con miedo, ocultando una parte de ti mismo a toda la gente que quieres”. No poder haber disfrutado “plenamente” de la final de 2008 le generó una depresión al centrocampista californiano, que comenzó a preguntarse qué estaba haciendo con su vida y por qué no podía ser él mismo: “¿Estaba valiendo la pena todo eso?”.

Amal Fashanu, sobrina de Justin Fashanu e hija del también futbolista John Fashanu, atiende a GQ desde Londres: “Conozco a Robbie Rogers, tuvo que irse de Inglaterra. Alguien del LA Galaxy le preguntó por qué no podía jugar al fútbol, entonces respondió que el motivo era su homosexualidad. Al final, Robbie comenzó a jugar en el LA Galaxy, que le acogió con los brazos abiertos, y se convirtió en el primer futbolista abiertamente gay de Norteamérica“.

Fashanu, que dirige la Fundación Justin Fashanu, opina que, dada la naturaleza popular del fútbol, a veces la gente olvida que los jugadores también son seres humanos y que este tipo de cosas afectan a la familia. “Vivimos en una sociedad donde la salud mental está muy presente; pero entonces, cuando mi tío salió del armario, era completamente diferente. Estaba su trabajo, pero también la soledad y la tristeza de no ser aceptado por su propio hermano. Creo que Justin fue un adelantado a su tiempo”.

En julio de 2020 llegó a la fundación la carta de una estrella de la Premier League que prefería mantenerse en el anonimato: “Vivir así todos los días es una absoluta pesadilla y está afectando cada vez más a mi salud mental. Me siento atrapado y tengo miedo a que la verdad sobre quién soy sólo empeore las cosas. […] Lo que tienen que hacer los directivos de los equipos de fútbol es educar a los aficionados, jugadores, entrenadores, árbitros… En definitiva, a todos los involucrados en el deporte. Si diera este paso me gustaría saber que me apoyarán en cada etapa de mi viaje. Ahora mismo, no creo que sea así”. Su plan es seguir jugando y contarlo todo cuando se retire.

El pasado 3 de octubre, el internacionalalemán y ahora CEO del VfB Stuttgart Thomas Hitzlsperger fue condecorado con la Cruz Federal al Mérito por su lucha contra la homofobia. Hitzlsperger hizo pública su homosexualidad en una entrevista con el diario Die Zeit en enero de 2014, en la que contaba que “la homosexualidad siempre se había ignorado en el fútbol” y que esperó a retirarse para hacerlo porque “la presión de grupo podía ser enorme”.

El ex presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Theo Zwanziger, alentó a los jugadores gays que tuvieran el coraje de declararse como tales. Philipp Lahm, capitán de la selección, según las palabras recogidas por el diario Westdeutsche Allgemeine Zeitung, apostilló: “Los políticos ahora pueden declararse homosexuales, pero no tienen que jugar frente a 60.000 espectadores semana tras semana“. Liam Davis, Adam McCabe, Matthew Pacifici, David Testo, Anton Hysén, Collin Martin… Son los nombres de algunos de los futbolistas que han dado el paso dentro de este deporte, estando o no ya retirados.

Homosexualidad en el fútbol: ‘Don’t ask, don’t tell’

De vuelta a España, Juan Antonio Alcalá respeta la opinión de Kroos y además piensa que puede que tenga razón, “pero también dicen muy poco esas declaraciones del mundo del fútbol, del público, de los directivos, de los compañeros… Si mañana le viene [Kylian] Mbappé a Toni Kroos y se lo cuenta, ¿qué hace? ¿Lo rechaza? ¿Le dice que se quede en el armario quince años más?”.

Paco Jémez, según el diario Público, aseguró que España “no está preparada para un futbolista gay” y que, de haberlo, “tendría que retirarse”, porque “sería motivo de mofa”. Iván Rakitic, cuando jugaba en el Sevilla, fue más contundente en el número 9 de la revista Offside: “Respeto a los homosexuales, pero no quiero a esa gente en el vestuario. No me marcharía de un equipo por eso, porque respeto igual a un homosexual que a un negro, un gordo o un enano, pero de ser posible prefiero no tener a gays en mi vida”.

¿Pero hay futbolistas gays en el fútbol español? Rubén García, jugador de Osasuna, decía en Nius: “Es algo que […] todos los futbolistas y los que estamos en este mundo nos preguntamos. Si yo fuera gay, creo que saldría del armario. Pero es verdad que nadie lo ha hecho todavía, el otro Miguel Ángel López, ex director de Zero, no puede evitar soltar una carcajada al escuchar el argumento del argentino: “Es que es para reírte. Eso mismo decía [Vladimir] Putin, que en Rusia no había homosexuales”.

En 2006, su revista tuvo que cancelar la publicación de un reportaje con varios futbolistas de la liga española por presiones externas. López detallaba en El País que “eran dos o tres del Athletic, dos o tres de la Real Sociedad, uno o dos del Madrid y uno o dos del Barcelona. De primer orden”.

En la actualidad, el periodista repasa con GQ lo sucedido hace 14 años: “Éramos unos frikis para ellos, pero no podían articular nada contra nosotros; éramos algo ocasional. El reportaje no corrió peligro hasta el momento de acercarse la fecha de publicación. […] Viendo cómo se las gastan los dueños de los clubes y los intereses de la industria futbolera, desde luego directrices mandan. Otra cosa es que los periodistas callen o cumplan. Este caldo de cultivo conservador ha encontrado un aliado perfecto en los jugadores y en los entrenadores, que es una base de mucho miedo y de cierto egoísmo también, porque habrá quien prefiera callar, montarse una doble vida o manejar su marca como futbolista en la misma línea conservadora que le pida el club”. “Es una desgracia tener que pasarte los mejores años de tu vida ocultando quién eres y alquilando cada año a una chica distinta para pasar por la alfombra roja del Balón de Oro”, añade Juan Antonio Alcalá.

Antonio Alcalá. Hace un tiempo, Alcalá trató de ayudar a un “futbolista internacional de fama mundial” a “salir del armario” con la ayuda de OUT Magazine. “Llevo años observando que hay una estrella mundial del fútbol que, a su manera, paso a paso, lentamente, con sus dudas, con sus miedos, intenta saltar ese muro que yo superé. Y en colaboración con la revista norteamericana OUT Magazine he intentado un acercamiento a ese chaval, convencido como estoy de que en el año 2016 se dan ya las circunstancias para que la salida del armario de un futbolista de élite sea recibida con absoluta normalidad por la sociedad y por las empresas del marketing global”, reseñaba en El Mundo.

“Recuerdo que me pidieron un artículo. Tuve una época un poco activista y uno de mis mejores amigos trabaja en OUT MagazineObservé determinados comportamientos, fotografías o conductas que me hicieron pensar que a lo mejor alguien quería decir algo. Y siempre respetando a todo el mundo, porque es un proceso muy personal, pregunté si podía tener una entrevista con esa persona para esta propuesta de la dirección de la revista, y me encontré con el silencio, el muro.

‘Don’t ask, don’t tell”, comenta hoy para GQ. El último correo electrónico que recibió Alcalá desde el club de dicho jugador decía: “Deja ya de insistir, Alcalá. No es posible lo que pides. En este club no hay maricones“. El periodista guarda el e-mail, fechado el lunes 25 de abril, “por si pudiera interesarle a algún juez experto en delitos de odio”.

La historia de Zero acabó de una manera similar. “Un director de prensa del Real Madrid me dijo hace muchos años que en el club no había ningún jugador homosexual. Cuando le dije que íbamos a hacer un reportaje con un par de ellos me contestó que, de haberlos, no iban a permitir que salieran. Entonces, ¿significaba eso que sí había futbolistas gays en el Real Madrid?”

En su número de primavera/verano de 2016, Shangay sacó en portada al waterpolista español Víctor Gutiérrez. Por primera vez hablaba como deportista gay. “Él vino directamente a contarnos su historia, porque lo necesitaba. Hemos visto que ha sido un referente LGTB brutal en España y la noticia dio la vuelta al mundo”, repasa Agustín G. Cascales, redactor jefe. “Pero el fútbol es un enigma”, anota Fashanu. “Parece que en el rugby, el cricket o el tenis hay más deportistas capaces de decir abiertamente que son homosexuales. Tenemos el ejemplo de Gareth Thomas en el rugby”.

Un elemento que también influye en la falta de visibilidad gay en el fútbol es, como recuerda Cascales, la homofobia interiorizada: “La sufrimos incluso muchos gays que no estamos en el armario. Tantos siglos de heteropatricardo nos dejan huella a nivel psicológico, y en muchos casos es imprescindible ayuda psicológica para erradicarla. Nos han hecho pensar que nuestra homosexualidad es motivo de vergüenza, que nuestra manera de actuar y sentir es sucia o despreciable, y eso, desgraciadamente, deja huella. Tú mismo te infravaloras, llegas a pensar que eres peor persona que una heterosexual, y eso, en el mundo del fútbol, se escucha continuamente”.

Homosexualidad en el fútbol: Más educación

Mario Lüthi juega en el Spieler YB y Leon Saldo es una nueva incorporación que viene de Hamburgo con la intención de subir al primer equipo el año siguiente. Ambos acaban enamorándose y deciden llevarlo en secreto, pero la directiva es tajante al respecto una vez los descubre: “No importa lo que digan o hagan, vosotros dos no sois gays. Así es como actuaréis de ahora en adelante. Sin excepciones”. Podría ser una escena de la vida real, pero en realidad pertenece a la película Mario, dirigida por Marcel Gisler, que plantea el dilema de dos futbolistas gays entre aceptar su orientación sexual o continuar como futbolistas profesionales profesionales.

En el documental Britain’s Gay Footballers, emitido por la BBC 3 y dirigido por Amal Fashanu, John Amaechi, el psicólogo y ex jugador de la NBA, planteaba que la homofobia estaba en los despachos, aunque otras voces situaban el problema en las gradas y en la gente, y por lo tanto en la educación. “Hay que pensar en las próximas generaciones para no tener este problema”, manifiesta Amal Fashanu.

¿Y si Messi fuera gay? La mayoría de los entrevistados coinciden en la respuesta: “Sería un referente mundial”. En el documental Fuera de juego, de Richard Zubelzu, el sponsor del jugador argentino (adidas) asegura que si cualquier jugador declarase su homosexualidad, no habría ningún problema. “Al contrario, si pudiésemos ayudarle o hacer algo porque se sintiese respaldado por la marca, así se haría”.

Pero Zubelzu ha querido dejar constancia en entrevistas posteriores que “[los grandes clubes] no favorecen que se visibilice por miedo a perder financiación de sus patrocinadores, muchos de ellos árabes”. En el caso de Messi, el FC Barcelona, su club, luce la marca Qatar Airways en su camiseta blaugrana. Es, hay que recordarlo, la aerolínea de un país –en el puesto 128 del ranking Democrazy Index de 2019 de The Economist Intelligence Unit– donde cualquier acto homosexual tiene una pena, bajo la ley Sharia, de uno a tres años de cárcel, flagelación o pena de muerte.

Miguel Ángel López pone el foco en el carácter conservador de la industria del fútbol: “[El fútbol] tiene una función social importante de entretenimiento y forma parte de una industria muy conservadora, porque los dueños de los clubes suelen ser los magnates del gran capital de cada uno de los países y, en muchos casos, de los más oscuros; hay inversiones de personajes cuyas trayectorias están en cuestión y algunos son de países o de regímenes no democráticos que han hecho dinero con la construcción, por ejemplo. Los dueños de los clubes son ultraconservadores, por no decir otras cosas peores”.

“En todos los sectores de la sociedad está más o menos normalizada [la homosexualidad] y no pasa absolutamente nada, pero en el fútbol es un tema que directamente no existe. Hay dos ámbitos de la sociedad española donde esto no se ha normalizado: el fútbol y los toros. Parecen vivir muy a gustito en la Edad Media. Allá ellos”, concluye Juan Antonio Alcalá. “¿Y en qué manos están el fútbol y los toros?”, se pregunta Miguel Ángel López: “En las de élites, que además son muy afines al anterior régimen. ¿Quién preside el fútbol español? Pues un señor que viene de unos postulados franquistas afines a esa cultura, digamos, predemocrática, por familia, por orígenes o por pensamiento. Así lo demuestran otras decisiones que ha tomado”.

En la temporada 2014/2015, la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) promovió la campaña #LaLigaArcoIris, pero no fue secundada ni por la totalidad de los clubes ni por LaLiga. “Aunque empezó mal, con la negativa de la Liga de Fútbol Profesional a colaborar, los equipos o los jugadores a nivel individual se fueron sumando y así todos los equipos madrileños han tenido cordones del arcoíris suministrados por Arcópoli salvo el Real Madrid, que no ha contestado. El Athletic de Bilbao, el Levante, el Espanyol, el Racing de Santander, el Deportivo de la Coruña, el Eibar o el Almería han lucido en Primera División la bandera de la igualdad, la bandera del arcoíris en su bota de tacos”, escribía en 20 Minutos Rubén López, responsable de Deportes de la FELGTB.

Respecto a esto, LaLiga alega lo siguiente: “Llegan cada día multitud de propuestas de todo tipo. Muchas de ellas son realmente loables y nos encantaría darles cabida, pero muchas veces, como competición, no son viables a nivel logístico”. En todo caso, aseguran, “LaLiga por sí misma ha ideado y sigue ideando campañas de concienciación y apoyo al colectivo homosexual“. Esperan (y esperamos) que pronto se puedan dar las circunstancias para poder llevarlas a cabo.

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